De vender jazmines a los 6 años a tener a Google como cliente: la historia de un emprendedor uruguayo
Santiago Siri fundó una startup hace 7 años que hoy opera en 10 países y proyecta crecer un 75% en 2026 impulsada por inteligencia artificial. Su camino desde la calle hasta clientes globales.
Santiago Siri empezó su vida laboral a los 6 años vendiendo jazmines en las calles de Montevideo. Hoy, con 38 años, dirige una empresa que ya tiene presencia en 10 países y que acaba de sumar a Google entre sus clientes. Su historia es un ejemplo claro de cómo la constancia y la capacidad de aprender pueden transformar un comienzo humilde en un negocio escalable.
Hace exactamente 7 años, en 2019, Siri lanzó su startup dedicada a soluciones de software con foco en automatización e inteligencia artificial. Lo que empezó como un pequeño equipo freelance hoy es una compañía con más de 50 empleados y clientes en América Latina, Europa y Estados Unidos.
Cómo nació la empresa
Después de trabajar varios años como desarrollador en agencias locales, Siri detectó una necesidad repetida: muchas empresas perdían tiempo y plata en procesos manuales que se podían automatizar. Decidió armar su propio estudio con dos socios y un objetivo claro: crear herramientas que realmente resuelvan problemas concretos.
El primer cliente fue una pyme uruguaya que necesitaba automatizar su facturación. A partir de ahí, el boca en boca hizo el resto. En menos de dos años ya tenían proyectos en Argentina, Chile y Brasil.
El salto a Google y el impacto de la IA
El punto de inflexión llegó en 2024 cuando una multinacional los contactó para un proyecto de inteligencia artificial aplicada a atención al cliente. El trabajo salió tan bien que Google terminó contratándolos para desarrollar una solución interna de procesamiento de datos. Ese contrato les abrió las puertas de otros gigantes tecnológicos.
Para 2026, la empresa proyecta un crecimiento del 75% en facturación. El motor principal es el uso de IA generativa para crear herramientas que antes requerían meses de desarrollo y ahora se arman en semanas.
"La inteligencia artificial no reemplaza a los programadores, los potencia", explica Siri. "Nos permite entregar valor mucho más rápido y a un costo que las pymes pueden pagar".
Lecciones del camino
Siri insiste en que el éxito no vino de un día para el otro. Vendiendo flores aprendió a negociar, a calcular costos y a no rendirse cuando no vendía nada en una tarde. Esas habilidades de la infancia fueron más útiles que varios cursos de management, dice.
Hoy la compañía mantiene oficinas en Montevideo y Buenos Aires, pero la mayoría del equipo trabaja remoto desde diferentes ciudades. Ese modelo les permitió expandirse a 10 países sin tener que abrir sucursales físicas en cada uno.
Qué podés aprender si estás empezando
Si estás pensando en emprender, la historia de Siri deja varias enseñanzas prácticas:
- Empezá resolviendo un problema real que vos mismo hayas vivido.
- No esperes tener todo perfecto para lanzar. El primer cliente casi siempre llega antes de lo que imaginás.
- Invertí en aprender herramientas de IA. Hoy marcan la diferencia entre crecer al 20% o al 75%.
- Mantené el foco en el valor que le das al cliente, no en la tecnología por la tecnología misma.
La empresa ya está trabajando en nuevos productos que combinan IA con procesos de recursos humanos y logística. Según sus proyecciones, en 2027 podrían duplicar el equipo si el mercado sigue respondiendo.
Para quienes están del otro lado, la lección es clara: no importa si hoy vendés jazmines o limpiás oficinas. Lo que importa es qué hacés con lo que aprendés en el camino. Santiago Siri lo demostró yendo de la calle a tener a uno de los gigantes tecnológicos más importantes del mundo como cliente.
Si estás armando tu propio proyecto, fijate qué problema concreto podés resolver mejor que nadie. Ese suele ser el mejor punto de partida.