Cómo una pyme santafesina exporta subproductos para alimento de salmones a Chile
Doble L Bioenergías, de Santa Fe, ya envió 120 toneladas de oleínas y ácidos grasos vegetales a la región de Chiloé y completará 600 en un mes. Un caso de economía circular que genera divisas y aprovecha residuos de la industria aceitera.
La empresa santafesina Doble L Bioenergías, con base en Sa Pereyra, concretó su primera exportación a Chile. Envió 120 toneladas de oleínas y ácidos grasos vegetales que se usan para formular alimentos para salmones en la zona de Chiloé. En las próximas semanas completará el envío hasta llegar a las 600 toneladas totales.
Según explicó su director, Marcelo Kusznierz, se trata de un claro ejemplo de economía circular: la materia prima principal son los desechos de la industria aceitera (gomas y borras) y también residuos de la producción de biodiésel. En lugar de descartarlos, se transforman en productos de mayor valor que se venden en el exterior.
La compañía, fundada en 2012, comenzó fabricando biodiésel de alta pureza (destilado EMAG-SP). Hace unos cinco años decidió diversificar y agregar valor a esos subproductos. Hoy produce ácidos grasos vegetales y oleínas que tienen dos destinos principales: la alimentación animal (sobre todo la industria salmonera de Chile y Perú) y la fabricación de biocombustibles de segunda generación, muy demandados en Europa.
Kusznierz destacó que los precios de exportación son atractivos y ayudan a compensar los vaivenes del mercado interno de biodiésel. “La decisión como empresa fue seguir agregando valor a la cadena”, afirmó.
Además de la exportación, la firma invirtió fuerte en sustentabilidad. Cuenta con 500 paneles solares que generan toda la energía que consume, certificación ISCC EU (necesaria para vender a Europa), y el sello verde que otorga el gobierno de Santa Fe por sus acciones ambientales y sociales positivas. La inversión inicial prevista era de US$ 2,5 millones, pero finalmente superó los US$ 12 millones.
¿Cómo funciona el proceso?
- Reciben gomas, borras y otros residuos de plantas aceiteras y de biodiésel.
- En su planta los procesan para separar y purificar los ácidos grasos y oleínas.
- El producto final se carga en camiones y se transporta por tierra hasta Chile.
- En la industria acuícola chilena se mezcla con urea para que no se disuelva en el agua antes de que los salmones lo coman.
Este modelo permite cerrar ciclos, reducir residuos y generar empleo en el interior del país. Kusznierz, que también preside la Cámara Santafesina de Energías Renovables (Casfer), considera que Argentina debería avanzar en una ley de biocombustibles que realmente potencie a las pymes y no solo a las grandes petroleras. Hoy el corte obligatorio está en 7,5% para biodiésel, y hay proyectos para subirlo al 10%.
Qué podés aprender si querés replicar algo similar
- Buscá subproductos de industrias existentes en tu zona (aceiteras, frigoríficos, lácteos, etc.).
- Analizá mercados externos que paguen mejor que el local (Chile, Perú, Europa).
- Invertí en certificaciones internacionales si querés exportar (ISCC, entre otras).
- Combiná producción con energía renovable para bajar costos y ganar imagen.
El caso de Doble L Bioenergías muestra que con creatividad, inversión y foco en economía circular, una pyme del interior puede abrirse camino en mercados exigentes y con futuro. No es un camino fácil ni barato, pero genera valor real, empleo y divisas.
Si estás pensando en emprender en el sector de energías renovables, bioeconomía o agregación de valor a residuos, este modelo puede servirte de referencia. Lo importante es identificar un problema ambiental que también sea una oportunidad de negocio.