Economía

Quiénes son los beneficiados en el escándalo de Transener

Durante la privatización de Transener, el directorio aumentó un 223% los dividendos no distribuidos hasta superar los $276.000 millones. Apenas tomaron el control, los nuevos dueños se repartieron el dinero. Conocé quiénes son los socios argentinos y extranjeros involucrados.

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Billetes de pesos argentinos y dólares sobre una mesa
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

El caso de Transener volvió a generar polémica luego de que se conociera que, mientras se avanzaba en su privatización, el directorio de la empresa aumentó los dividendos no distribuidos en un 223%, alcanzando más de $276.000 millones.

Apenas los nuevos dueños tomaron el control, procedieron a distribuirse ese dinero. Se trata de un monto millonario que pasó directamente de las reservas de la compañía a los bolsillos de los socios, tanto locales como internacionales.

¿Qué pasó exactamente?

Transener es la empresa que transporta energía eléctrica en alta tensión en gran parte del país. Su proceso de privatización generó expectativas y también cuestionamientos. Según la información disponible, el incremento de los dividendos no distribuidos se produjo en paralelo a las negociaciones de la venta. Una vez concretada la operación, los nuevos accionistas mayoritarios retiraron rápidamente esos fondos.

Esto generó críticas porque se trata de recursos que, en teoría, podrían haberse reinvertido en mejorar la red de transmisión, que arrastra años de atrasos en mantenimiento e inversiones.

Los beneficiados: socios argentinos y del exterior

Entre los principales beneficiarios se encuentran grupos empresarios argentinos con trayectoria en el sector energético, junto con inversores extranjeros. Los socios locales incluyen familias y holdings que ya tienen presencia en generación, distribución y transporte de energía. Por el lado internacional, participan fondos y empresas con intereses en infraestructura en América Latina.

Aunque los nombres exactos de cada accionista no se detallan de forma pública en todos los casos, se sabe que el paquete accionario quedó repartido entre actores que ya operaban en el mercado eléctrico argentino y otros que ingresaron en esta privatización buscando rentabilidad a corto plazo.

Impacto en el sector energético

Este movimiento de fondos genera preocupación en un contexto donde la red de alta tensión necesita fuertes inversiones para evitar cortes y mejorar la confiabilidad del servicio. Los $276.000 millones distribuidos representan una suma significativa que podría haber sido destinada a obras de ampliación o modernización.

Desde el punto de vista regulatorio, el caso vuelve a poner en debate cómo se manejan las utilidades de las empresas de servicios públicos esenciales y qué mecanismos de control existen para que las privatizaciones no terminen siendo meras operaciones financieras.

Qué sigue ahora

El escándalo ya generó pedidos de información en organismos de control y en el Congreso. Se espera que en las próximas semanas se aclare el detalle completo de los beneficiarios y si existieron irregularidades en la forma en que se aprobaron los dividendos durante el proceso de privatización.

Para los usuarios residenciales y las industrias, lo importante es que estos movimientos no terminen afectando la calidad del servicio ni generando nuevos aumentos de tarifas para compensar las salidas de fondos.

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