Riesgo país supera los 470 puntos: por qué cayó el Merval y qué puede pasar
Los activos argentinos cerraron su segunda semana consecutiva de pérdidas. Analizamos las razones locales, el impacto de la inflación y hasta dónde podría llegar el rebote.
El riesgo país volvió a superar los 470 puntos básicos y los inversores locales se preguntan hasta dónde puede llegar la corrección y cuándo podría aparecer un rebote.
Durante la segunda semana de agosto de 2026, los activos argentinos operaron bajo presión pese a la estabilidad del dólar mayorista cerca de los $1.500 y un contexto internacional más favorable. Mientras Wall Street se recuperaba por datos de inflación más benignos en Estados Unidos, el S&P Merval profundizó su caída y los bonos soberanos cerraron en baja.
En lo que va del mes, los ADRs acumularon pérdidas de hasta 18%, el riesgo país subió casi 12% hasta tocar los 480 puntos y el Merval en dólares retrocedió 4,5% en las últimas cinco ruedas, ubicándose en torno a los u$s1.867. Con esto se encadenaron dos semanas consecutivas de caídas.
Factores locales que explican la corrección
Según Eric Ritondale de Puente, el Gobierno priorizó el ancla nominal con estabilidad cambiaria y una administración más estricta de la liquidez en pesos. El BCRA moderó la compra de divisas y las tasas de corto plazo se estabilizaron entre 20% y 23%. El Tesoro logró renovar casi todos los vencimientos, aunque la demanda se concentró en instrumentos de menor plazo.
La liquidez del sistema sigue ajustada. Los movimientos de fondos entre el BCRA y los bancos comerciales ayudaron a reducir algo de volatilidad, pero la política monetaria mantiene un sesgo restrictivo para preservar la estabilidad cambiaria, aunque esto frena la recuperación de la actividad.
A esto se sumó la inflación de julio, que aceleró al 2,1% mensual (desde 1,9% en junio) y superó levemente lo esperado. La inflación núcleo fue de 1,8%. Si bien las expectativas de largo plazo se mantuvieron estables cerca del 1,5% mensual, el dato generó dudas sobre si la desinflación perdió impulso.
El mercado mira hacia 2027
Desde GMA Capital señalan que uno de los principales interrogantes es cuánto de la suba del riesgo país responde a traspiés macroeconómicos recientes y cuánto empieza a incorporar el panorama de salarios, empleo, heterogeneidad sectorial y la imagen del oficialismo de cara a 2027.
La renta variable fue la más castigada. El sector bancario lideró las pérdidas, con Banco Macro cayendo más de 10%. Ni los balances corporativos sólidos (YPF y Pampa Energía superaron en más de 40% las estimaciones) ni la operación de YPF por Metrogas alcanzaron para cambiar la tendencia general.
En la renta fija, los Globales cayeron en toda la curva. El GD38 y GD46 bajaron 1,1%, el GD35 0,9% y el GD41 0,8%. El riesgo país volvió a los 480 puntos básicos. Esta corrección fue principalmente local: mientras los bonos argentinos caían, los de Ecuador, Pakistán y Egipto subieron levemente.
La deuda corporativa resiste
A diferencia de lo que ocurrió con los soberanos, las Obligaciones Negociables siguieron recibiendo flujos y cerraron en terreno positivo. Los balances sólidos, bajo endeudamiento y capacidad de financiamiento a tasas del 3% anual o menos explican esta diferencia. El volumen emitido acumula un 30% más que en el mismo período de 2025.
Desde Cohen destacan que las ON se convierten en una alternativa para atravesar la volatilidad soberana, con opciones cortas como YPF Clase 38 o Loma Negra Clase 5, y de mayor duración de Pluspetrol, Telecom, Tecpetrol, TGS, Pampa Energía e YPF.
El contexto internacional ayudó poco
Los datos de inflación de Estados Unidos fueron positivos: el índice de precios al productor de julio no varió y la medición interanual bajó de 5,5% a 4,7%. Esto redujo las expectativas de subas de tasas de la Fed. El mercado ahora asigna 65% de probabilidades a que mantenga el rango actual en septiembre.
El S&P 500 superó los 7.800 puntos por primera vez, impulsado por balances corporativos donde el 85% de las empresas superó expectativas.
Qué mirar en las próximas ruedas
La evolución de las tasas de corto plazo dirá si las tensiones monetarias se normalizan. Si la inflación muestra signos de aceleración sostenida, las tasas en pesos podrían necesitar una recomposición, encareciendo el financiamiento tanto para el Tesoro como para el crédito privado.
Por ahora, el mercado interpreta la aceleración inflacionaria de julio como transitoria. El desafío para los inversores será distinguir entre los factores macro de corto plazo y las dudas que ya empiezan a incorporarse sobre el escenario económico y político de mediano plazo.
En resumen, la corrección actual parece responder principalmente a cuestiones domésticas y a una liquidez todavía restringida. Un rebote dependerá de que se normalice la tensión monetaria y de que los datos de actividad y salarios no sigan deteriorando la percepción de cara a 2027.