Vivir más, cobrar menos: cómo cerrar la brecha para llegar al retiro
Un informe muestra una brecha del 51% entre el último ingreso y la jubilación proyectada; conviene ahorrar, invertir y planificar la decumularización.
La brecha entre el último ingreso y lo que se percibirá en la jubilación es del 51% respecto al ingreso activo para trabajadores de ingresos medios y altos, según un informe de Mercer junto a Banco Santander citado por La Nación. Ese número resume el problema: vivir más años no asegura vivir con el mismo nivel de ingreso y obliga a tomar decisiones hoy.
¿Qué dicen los números y quiénes pierden?
El diagnóstico es claro y tiene dos caras. Por un lado, Mercer y Banco Santander calculan una brecha del 51% entre ingreso activo y jubilatorio para empleados de ingresos medios y altos (según Mercer y Banco Santander, citado por La Nación). Por otro, ANSES reporta una jubilación máxima de $2.560.000 para abril de 2026 (según ANSES, abril 2026), lo que deja sentido común y realidad por separado cuando el último salario supera ampliamente ese tope.
Autónomos y monotributistas son un caso aparte: la estructura de aportes vigente suele traducirse en haberes cercanos a la mínima, incluso si la facturación es alta. Esa combinación (tope a aportes + mayor longevidad) sugiere que el sistema público por sí solo será insuficiente para mantener el estándar de vida previo al retiro. Ojo que esto ya es una comparación entre dos momentos de la vida laboral: ingreso activo vs. retiro, y en muchos casos la caída es abrupta.
¿Se arregla sólo con ahorrar?
Sí y no. Ahorrar ayuda, pero el ejemplo que cita el artículo ilustra bien la diferencia que hace invertir además de ahorrar. Damián Vlassich de IOL aporta un caso: ahorrar US$100 por mes durante 20 años sin invertir acumula cerca de US$24.000; con una rentabilidad promedio anual del 4% el monto sube a US$36.000; y si se usa un instrumento con mayor potencial (por ejemplo, que siga índices internacionales como el S&P 500) el capital puede superar los US$52.000 (según Damián Vlassich, IOL, citado por La Nación).
La comparación en esos números (US$24.000 vs US$36.000 vs US$52.000 en el mismo horizonte de 20 años) muestra que la diferencia no está sólo en la disciplina de ahorro sino en la estrategia de inversión. Además, empezar antes reduce el esfuerzo: el horizonte temporal es el principal aliado del ahorrista.
¿Cómo convertir ahorro en renta durante el retiro?
La etapa de "decumularización" merece tanto cuidado como la acumulación. La regla del 4% que trae la nota es instructiva: para obtener US$1.000 mensuales se necesita aproximadamente US$300.000 acumulados ((1.000 x 12) x 25 = US$300.000), asumiendo que se retira 4% anual sin tocar el capital (según La Nación, metodología financiera estándar). Pero además de ese cálculo, Rodrigo Bermúdez de SAM (Santander Asset Management) recomienda considerar cuatro riesgos clave: inflación y poder adquisitivo, secuencia de retornos y volatilidad, necesidades crecientes de salud y cuidados, y liquidez a largo plazo (según SAM, citado por La Nación).
Eso implica dos ideas prácticas: diversificar para bajar riesgo específico del país y ajustar la mezcla de activos al acercarse al retiro (más crecimiento al inicio, más protección después). Ojo que diversificar internacionalmente también tiene costos y trámites: conviene evaluar comisiones, impuestos, el impacto cambiario y documentar cada paso usando canales oficiales.
Pasos concretos que conviene dar hoy
- Medir la brecha: calcular cuánto se necesitará y convertirlo a una cifra objetivo en dólares para comparar (usar la regla del 4% como referencia). 2) Automatizar el ahorro: implementar un barrido automático desde la cuenta sueldo a un vehículo de inversión o ahorro, pero evaluando costos y comisiones antes (recomendación consistente con nuestra posición previa sobre ahorro automatizado). 3) Diversificar: combinar instrumentos locales en pesos, fondos en dólares y exposición internacional (ETFs o acciones). 4) Planificar la decumularización: pensar cómo convertir el capital en renta, considerando inflación y salud.
Sí, es un embole burocrático; por eso: usar canales oficiales (simuladores de ANSES, plataformas regulatorias), documentar cada movimiento y conservar comprobantes. Ojo que dolarizarse puede ser útil para proteger poder de compra, pero no es gratis: hay costos, límites y riesgos fiscales que hay que evaluar antes de hacerlo. Empezar hoy, aunque sea con montos modestos, es lo que más ayuda a achicar esa brecha del 51% que nos marca el informe.