Peajes digitales: el celular sustituye cabinas y cambia cómo se paga
Desde el 1 de mayo de 2026 la Ciudad opera en Free Flow y el pago por NFC y lectura de patentes se expande en rutas nacionales; esto agiliza el tránsito pero exige controles y protección al usuario.
La novedad central es sencilla y concreta: desde el 1 de mayo de 2026 la red de autopistas de la Ciudad de Buenos Aires funciona bajo el esquema "Free Flow", con pórticos inteligentes que cobran en movimiento y donde el celular (NFC) y la lectura de patentes son la llave para pasar sin detenerse, según AUSA y iProfesional.
¿Qué cambia en la ciudad y cómo funciona?
El cambio técnico es claro: desaparecen las cabinas permanentes y entran pórticos con cámaras láser, sensores y lectura automática de patentes, que permiten circular hasta 80 km/h mientras se cobra en milisegundos, según AUSA/iProfesional. Eso implica dos cosas prácticas: menos demora para quienes usan a diario la red (iProfesional estima un ahorro acumulado de hasta 36 horas al año por usuario frecuente) y mayor captura de datos por cruce, lo que mejora la trazabilidad de gastos y la gestión de flotas. La tecnología que habilita esto se apoya en NFC para pagos sin contacto y en Telepase como identificador del vehículo; ambos componentes piden cambios en la operación de concesionarias y en la forma en que se sancionan pasajes sin registro.
¿Cómo impacta esto en usuarias, flotas y el bolsillo?
En lo concreto, la política tarifaria ya discrimina: en accesos Norte y Oeste, un auto de dos ejes con Telepase paga poco más de $1.190 en horario pico, y sin Telepase el pasaje trepa a alrededor de $2.400, según iProfesional — una diferencia cercana al 100%. Para usuarios ocasionales hay opciones: el pase diario de AUSA se gestiona online con 3 horas de anticipación y tiene un tope de 20 pases por año por vehículo, según AUSA/iProfesional. Para flotas, la ventaja es contable: seguimiento casi inmediato de gastos y menos comprobantes en papel, lo que simplifica conciliaciones. Pero ojo: circular sin Telepase en Free Flow ya se considera infracción en CABA y la penalidad asciende a 150 unidades fijas (más de $142.000, según iProfesional), aunque hay mecanismos de regularización con descuento del 50%.
Riesgos, fraudes y qué revisar en tu celular
La comodidad del celular como herramienta de pago trae vectores nuevos de riesgo: existen páginas clon que imitan portales oficiales para robar datos y solicitudes de transferencias 'de verificación', según iProfesional. Recomendamos operar sólo por canales oficiales (aplicaciones y portales de AUSA, Autopistas del Sol, AUBASA y Telepase) y cuidar credenciales. En lo técnico: el dispositivo debe tener NFC activado, Android 9.0+ recomendado y en iPhone Apple Pay habilitado, según iProfesional; además, mantener bloqueo de pantalla activo y Play Protect o equivalente reduce el riesgo. Problemas cotidianos suelen ser fundas con partes metálicas o la posición del teléfono frente al lector; quitar la funda o ajustar la posición soluciona muchas lecturas fallidas. En rutas nacionales conviene recordar que, si el pórtico registra el paso sin dispositivo, el conductor tiene 30 días para regularizar la deuda en la plataforma oficial, según iProfesional.
Qué pedimos desde la mirada pública y qué chequear antes de adherir
Vemos con buenos ojos la digitalización porque reduce filas y emisiones (iProfesional cita hasta 80% menos consumo energético respecto a estructuras convencionales), pero reclamamos prudencia y reglas claras: trazabilidad plena de cobros, canales de reclamo simples, transparencia en la formación de precios y protección legal frente a fraudes. Con el decreto presidencial 733/2025 que busca migrar corredores antes de diciembre de 2026, la expansión será federal y conviene que las provincias adopten estándares comunes para interoperabilidad y protección del usuario. Antes de adherir, fijate en la app oficial, verificá métodos de autenticación, anotá comprobantes y revisá las facturas descargables en los portales de las concesionarias.
En síntesis: el celular facilita pasar y contabilizar peajes, pero la ventaja real depende de dos cosas que no forman parte del lector—la regulación y las prácticas del usuario; recomendamos aceptar la digitalización con exigencias claras de trazabilidad y seguridad.