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Morosidad récord empuja a billeteras a bajar tasas mientras crece el riesgo de impago

La mora en créditos de billeteras llegó al 25% y las empresas evalúan recortar tasas, pero borrar la app no elimina la deuda, según iProfesional.

Publicado el 26 de marzo de 2026, 20:02 hs

Morosidad récord empuja a billeteras a bajar tasas mientras crece el riesgo de impago

La mora en los créditos otorgados por billeteras digitales llegó a alrededor del 25% y las empresas evalúan bajar tasas mientras advierten que desinstalar la app no borra la deuda, según iProfesional (23/03/2026). Este dato resume el choque entre productos de crédito de crecimiento rápido, costos financieros muy altos y una población que tomó préstamos para cubrir gastos cotidianos.

¿Qué está pasando con la morosidad?

El fenómeno combina préstamos pequeños a plazos cortos con costos muy elevados y una caída de ingresos entre buena parte de los usuarios. El crédito promedio de las billeteras ronda entre $300.000 y $500.000, con plazos de 3 a 6 meses, según iProfesional (23/03/2026). Hoy cerca del 25% de esos préstamos está en mora, y las tasas nominales (TNA) que cobran las plataformas oscilan entre 115% y 120% anual; el costo financiero total (CFT) en muchos casos supera el 200% anual y en algunos se acerca al 300% (iProfesional).

Esos números están claramente por encima de la pauta inflacionaria proyectada para el año —entre 27% y 30% según la nota— y explican por qué familias que tomaron créditos para llegar a fin de mes hoy no pueden honrar cuotas. La combinación de alta tasa, plazos cortos y caída del consumo genera un ciclo de impago que se retroalimenta con cargos y multas.

¿Basta con borrar la app para zafar de la deuda?

No. Aunque en redes sociales circulan consejos de desinstalar la aplicación para ‘desaparecer’, las empresas mantienen registros y vías legales de cobro. En la nota, Mariano Biocca, director ejecutivo de la cámara de Fintech, explica que el primer paso habitual es buscar una normalización o negociar la deuda; si no hay voluntad de pago, el caso se deriva a estudios jurídicos (iProfesional, 23/03/2026).

En la práctica eso significa que la eliminación de la app no corta la relación contractual ni los mecanismos de recuperación que la empresa utilice. Ojo que, además del costo económico, pueden generarse consecuencias adicionales (acuerdos extrajudiciales, judicialización) que complican la salida del deudor. Borrar la app es un gesto, no una solución jurídica ni económica.

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

El efecto no es marginal: la baja capacidad de pago afecta a millones. iProfesional calcula que la medida de revisar tasas podría beneficiar a al menos seis millones de clientes de billeteras que tomaron crédito, y que en ese universo la mitad son trabajadores informales. Además, la irregularidad en el segmento de entidades no bancarias superó el 27% en enero de 2026, un nivel de estrés comparable al observado en 2019 y durante la pandemia (iProfesional, 23/03/2026).

Dentro del ecosistema no bancario, jugadores como Tarjeta Naranja y Mercado Libre concentran cerca del 60% del mercado, por lo que cualquier ajuste de tasas o aumento de morosidad tiene efectos sistémicos. Para consumidores con ingresos volátiles, la combinación de tasas altas y caída del consumo puede traducirse en menor acceso futuro al crédito y en presiones sobre el consumo agregado.

Qué deberían hacer las billeteras y qué puede hacer el usuario

Vemos la posibilidad de una rebaja de tasas como una señal positiva, pero insuficiente si no viene acompañada de transparencia y herramientas concretas para negociar. Las empresas deberían ofrecer planes claros de refinanciación, simuladores públicos de CFT, plazos escalonados y canales de mediación accesibles. Los reguladores podrían exigir información estandarizada sobre costos y procesos de cobro para que el usuario compare con criterio.

Para la persona afectada: negociar antes de esconderse; pedir plan de pago por escrito; exigir detalle del CFT; y conservar comunicaciones. Para las billeteras: priorizar soluciones que mantengan la relación de cliente y reduzcan judicialización. Vemos esto como un llamado a la transparencia y a herramientas claras que permitan a usuarios y reguladores exigir cambios de diseño y autonomía real en la oferta de crédito.

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