notas

El velorio silencioso del plazo fijo: qué hacer con los pesos

El plazo fijo tradicional rinde menos que la inflación de abril; explicamos por qué, qué alternativas existen y cómo armar una estrategia práctica.

Publicado el 2 de junio de 2026, 14:05 hs

El velorio silencioso del plazo fijo: qué hacer con los pesos

El plazo fijo tradicional en bancos grandes paga hoy entre 1,46% y 1,63% efectivo mensual, menos que la inflación de abril de 2,6% (según el INDEC). Esta diferencia convierte al plazo fijo en una herramienta que, en términos reales, puede erosionar el poder adquisitivo y obliga a revisar la cartera.

¿Por qué no se disparó la dolarización?

La reacción masiva al dólar no se produjo por varios motivos combinados. Primero, la memoria del ahorrista: entre diciembre de 2023 y fines de 2024 el carry fue extraordinario; un plazo fijo renovado ese año entregó 75% en pesos y 49,5% medido en dólar MEP (según La Nación), así que mucha gente sigue con la expectativa de rendimientos elevados. Segundo, el costo y la fricción: vender efectivo, operar en mercados de capitales o abrir cuenta comitente tiene pasos y comisiones que desalentaron el movimiento masivo.

Además, la política monetaria cambió: las tasas a un día cerraron en el piso del corredor monetario y la caución operó por debajo del 20% anual (según el BCRA). El consenso de mercado que releva FocusEconomics proyecta inflación 2026 en 30,4% anual y dólar oficial a $1.686 a fin de año (según FocusEconomics), lo que implica una devaluación nominal cercana al 18% respecto del tipo de cambio actual. Es una mezcla que explica por qué la gente no se volcó en masa al dólar, pero sí obliga a tomar decisiones.

¿Qué alternativas reales existen hoy?

No hay un reemplazo único: hay menú según horizonte y tolerancia al riesgo. Para liquidez mensual sin exposición cambiaria, el plazo fijo UVA del Banco Nación ajusta capital por inflación vía el Coeficiente de Estabilización de Referencia y suma una tasa de 4,5% anual con acreditación mensual, aunque exige plazos mínimos (según Banco Nación). Eso protege la capitalización frente a la suba de precios.

En renta fija, los bonos CER del tramo medio —por ejemplo TZXD7 (venc. dic-2027) o TZX28 (jun-2028)— ofrecen rendimientos reales en torno a 2%–6% por encima de la inflación según cotizaciones del mercado (según La Nación/relevamientos de mercado). Los fondos money market replican rendimientos cercanos a la caución pero con disponibilidad inmediata. Para quienes tienen horizonte largo y toleran volatilidad, acciones locales y CEDEARs dan potencial de rendimiento pero con riesgo: el Merval muestra volatilidad histórica alta, y un análisis de Quantum y Delphos señala que la performance en dólares puede ser errática a largo plazo (según Delphos Investments y Quantum).

Cómo armar una estrategia práctica, según horizonte

Primero: clarificar plazos. Si necesitás la plata en 0–3 meses, priorizá liquidez: fondos money market o depósitos cortos (fijate la caución y comisiones). Si tu horizonte es 3–24 meses, armá una escalera de bonos CER para repartir vencimientos y reducir riesgo de reinversión; según el mercado, los tramos medios ofrecen hoy mejores reales (según La Nación). Para plazos mayores a 5 años, considerar CEDEARs o acciones con diversificación internacional.

Segundo: medí costos y trazabilidad. Compará comisiones de comitente, impuestos y spread del dólar implícito en CEDEARs o contado con liquidación. Ojo que quedarse quieto también tiene costo: las tasas reales están en torno al cero en varios instrumentos (según La Nación). Tercero: usá herramientas prácticas —simuladores, planillas con escenarios de inflación y tipo de cambio— y pediles a los bancos o agentes que detallen neto de impuestos y comisiones.

Conclusión

La trampa del plazo fijo en 2026 es más cultural que técnica: muchos ahorristas aprendieron a ganar sin pensar demasiado durante 2024, pero el escenario cambió. No hace falta ser trader: hace falta información clara, simuladores y una estrategia por plazos. Exigimos transparencia y trazabilidad en comisiones y rendimientos para que la decisión sea autónoma y el costo de no decidir no lo pague el ahorrista desprevenido.

← Volver a notas