El delivery crece pero el poder de compra cayó 12% en un año
El uso de apps como PedidosYa y Rappi sube, pero precios y comisiones superan los salarios: el poder de compra medido en pedidos bajó 12% interanual, según Focus Market.
El delivery se afianza en la vida cotidiana argentina, pero alcanza para menos: el poder adquisitivo medido en pedidos cayó 12% interanual, según un informe de la consultora Focus Market. Con un salario promedio de febrero de 2026 de $1.734.357 (informe citado por Focus Market), hoy se pueden comprar 116 hamburguesas frente a 132 hace un año; la brecha es clara y está impulsada por aumentos de precios que superan a los salarios.
¿Qué pasó con el delivery y el poder de compra?
El dato central es sencillo: los precios del delivery subieron más rápido que los ingresos, y eso se traduce en menos pedidos por sueldo. Focus Market registra alzas en las categorías más demandadas de hasta 41% interanual, y pone ejemplos concretos: una hamburguesa pasó de aproximadamente $10.600 a $15.000, el kilo de helado de $19.800 a casi $28.000 y una pizza de $17.700 a $25.000. Ese desplazamiento de precios reduce la capacidad de compra —un salario promedio permitió 132 hamburguesas hace un año y 116 en febrero de 2026, según Focus Market— y explica en buena parte la caída interanual del poder de compra del 12%.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
El aumento de precios no ocurre en el vacío: hay actores y márgenes que lo explican. Las apps cobran comisiones a los comercios que, según el mismo informe, van del 25% al 35%, frente a una comisión aproximada del 13% en otros marketplaces como Mercado Libre, lo que tensiona la rentabilidad del comercio local. Además, los consumidores afrontan el costo del envío y una "tarifa de servicio" de entre 1,5% y 2% que fue cuestionada por el gobierno bonaerense por considerarla abusiva. El resultado es un mercado que crece en volumen pero entra en conflicto entre expansión y sostenibilidad: promociones constantes y subsidios cruzados funcionan hoy como imanes para usuarios pero erosionan márgenes y empujan aumentos de precios que el bolsillo no tolera.
¿Y los repartidores? Quién gana y quién pierde
En el extremo de la cadena aparecen los repartidores con condiciones que el informe y la Fundación Encuentro califican de críticas. De acuerdo al Índice APP de la Fundación Encuentro, el pago promedio por pedido fue $3.033 en diciembre de 2025, y para cubrir la Canasta Básica Total de una familia tipo se requerirían 454 pedidos mensuales, es decir unas 18 entregas diarias sin descansar. Ese cálculo no descuenta gastos clave: combustible, monotributo, seguro del vehículo y datos móviles, que reducen el ingreso neto real. La Fundación Encuentro también señala que el 70% de los repartidores trabaja apenas tres horas diarias como complemento de ingreso, lo que muestra que la plataforma no es, para la mayoría, una vía fiable hacia la estabilidad laboral.
Qué proponemos: prudencia, transparencia y reglas claras
No estamos en contra de la digitalización del consumo; la recomendamos, pero con condiciones. Primero, exigir trazabilidad de precios y comisiones para que consumidores y comercios puedan comparar y entender cuánto va a cada actor (según Focus Market, las comisiones y tarifas son determinantes en la formación del precio). Segundo, medidas regulatorias que limiten prácticas abusivas, como la tarifa de servicio cuestionada por la Provincia de Buenos Aires, y que permitan acuerdos equilibrados entre apps y comercios. Tercero, políticas concretas de protección para repartidores: transparencia de ingresos por pedido, mecanismos para descontar y cubrir costos operativos y caminos para formalizar ingresos (monotributo, cooperativas, seguros). Ojo que sin estas medidas, el crecimiento del delivery puede consolidar un mercado donde suben precios, se comprime la rentabilidad local y los trabajadores quedan en una franja de vulnerabilidad.
Sí, es un embole: el delivery facilita la vida, pero hoy lo hace a un costo que pesa. Si lo vamos a usar y promover, pidamos reglas claras, datos abiertos y protección para quienes hacen el último tramo del servicio.