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El acuerdo Mercosur-UE: potencial de u$s10.529 millones para el agro, pero con letra chica

Según la Bolsa de Comercio de Rosario, el tratado vigente desde el 1° de mayo podría sumar u$s10.529 millones en diez años, con beneficios concentrados en productos agroindustriales y cambios en retenciones y cuotas.

Publicado el 14 de mayo de 2026, 20:05 hs

El acuerdo Mercosur-UE: potencial de u$s10.529 millones para el agro, pero con letra chica

El Acuerdo Mercosur‑UE, vigente desde el 1° de mayo de 2026, podría aportar hasta u$s10.529 millones adicionales a la economía argentina en los próximos diez años, según estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) reportadas por Ámbito. Esta cifra resume la mayor oportunidad para el sector agroindustrial, pero no todos los números ni los plazos son automáticos: hay cuotas, desgravaciones graduales y condiciones para inversiones que conviene leer con lupa.

¿Qué dice el acuerdo y qué cambia para el agro?

El tratado establece que el 99% de las exportaciones del Mercosur ingresará con beneficios a la Unión Europea; del total, un 74% quedó libre de aranceles al entrar en vigencia y otro 18% tendrá desgravación progresiva durante los próximos diez años, según el texto del acuerdo y el resumen de Ámbito. Para bienes sensibles se fijaron cuotas específicas para carnes, azúcar, etanol, arroz, maíz y lácteos; además, el acuerdo introduce reglas sobre derechos de exportación.

Ojo que no todo es eliminación inmediata de barreras: conforme al calendario, Argentina no podrá aplicar retenciones a ventas al bloque a partir de mayo de 2029 salvo excepciones, y para el complejo soja se establecieron techos de 18% en 2031 y 14% en 2036 (según Ámbito y el texto del acuerdo). Estos plazos condicionan cómo se traducen hoy los supuestos beneficios en ingresos reales para los productores.

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

Hoy la Unión Europea es el segundo destino de las ventas argentinas: durante 2025 las exportaciones al bloque alcanzaron u$s8.486 millones, equivalentes al 9,7% del total exportado, y en el primer trimestre de 2026 la participación cayó al 9,3%, según Ámbito basado en datos aduaneros y de la BCR. El potencial de crecimiento del acuerdo está puesto en productos agroindustriales: el 85% de las ventas argentinas al bloque corresponde a este tipo de productos, y un 15% son rubros altamente diferenciados con más margen para precios premium (según la BCR).

Eso implica que la ganancia esperada de u$s10.529 millones —si se materializa— vendrá mayormente de mayor volumen y mejor acceso para productos de valor agregado, no simplemente de subir precios en commodities. Por eso la oportunidad real depende de la capacidad de productores y plantas industriales para exportar más, no solo de la baja de aranceles.

Riesgos, límites y lo que no se ve

El acuerdo abre puertas pero también impone límites y señales políticas. Hay cuotas para productos sensibles que reducen la ventaja inmediata para ciertos cortes de carne o algunos granos; además, las desgravaciones progresivas dejan plazos largos para alcanzar la condición plena en varios rubros. El tratado incorpora compromisos de inversión: la UE comprometió 1.800 millones de euros para el Mercosur y ya hay acuerdos puntuales, como el suministro de dos millones de toneladas de gas natural licuado anunciado por Alemania desde 2027 (según Ámbito).

No menos importante: el efecto sobre la recaudación y las políticas domésticas depende de decisiones internas sobre retenciones y fletes, y de la capacidad logística para aprovechar los nuevos cupos. Si no hay inversión en capacidad portuaria y cadena de frío, la ventaja arancelaria puede quedar en papel.

Qué deberían exigir productores y el Estado

Recomendamos prudencia y acción simultánea: por un lado, exigir trazabilidad y transparencia en cómo se aplican las cuotas, los cupos y las exenciones; por otro, empujar por inversiones que permitan escalar valor agregado localmente. El sector público debe coordinar políticas de infraestructura logística, financiamiento para plantas de procesamiento y esquemas de seguros para exportadores que enfrenten volatilidad de precios.

No somos ni optimistas ingenuos ni alarmistas: esto puede beneficiar al agro, siempre que se traduzca en más exportaciones con mayor contenido nacional y que se administre el calendario de retenciones y cuotas con previsibilidad. Ojo que los números (u$s10.529 millones; u$s8.486 millones; 99%/74%/18%) son estimaciones y plazos oficiales, por lo que la ejecución e inversión serán determinantes para convertir el potencial en plata real.

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