Déficit turístico y Mundial 2026: una presión cambiante sobre las reservas
El déficit turístico fue de unos u$s7.200 millones en 2025; el Mundial 2026 puede aumentar la demanda de dólares si no se actúa con medidas puntuales.
En 2025 el déficit turístico de la Argentina llegó a cerca de u$s7.200 millones, con egresos por u$s12.072 millones e ingresos por u$s4.852 millones, y alrededor de la mitad concentrada en el primer trimestre, según el INDEC. Esta cifra es la base del debate: vemos una leve mejora al inicio del año, pero la llegada del Mundial 2026 en Norteamérica aparece como un factor que puede empujar la salida de dólares si no se gestionan incentivos y alternativas.
¿Por qué importa la cifra del déficit turístico?
El turismo es una partida que impacta directo en la balanza de pagos y en la oferta de dólares para importaciones y reservas. Según el INDEC, el desbalance de los dos primeros meses fue de -2,2 millones de turistas, contra -2,6 millones en 2025, y en 2025 por cada turista extranjero que entró salieron al menos tres argentinos. Esos números muestran que, aunque hubo una mejora interanual en el arranque, la presión durante los meses altos sigue siendo estructural.
Además de los flujos de viajeros, el efecto sobre reservas no es lineal: según Fundación Mediterránea, la salida de dólares por turismo emisivo en el primer trimestre podría haberse mantenido por encima de u$s4.000 millones. O sea, aun con menos viajes, la factura en dólares sigue siendo alta.
¿Cómo puede presionar el Mundial 2026 la salida de dólares?
Desde la Fundación Mediterránea, Marcos Cohen Arazi señala que el bimestre enero-febrero mostró una reducción del 10% en la cantidad de viajeros argentinos al exterior versus igual periodo del año previo, y un crecimiento del turismo receptivo del 4% en igual comparación. Parte de esa baja puede explicarse por familias que reservaron presupuesto para el Mundial 2026.
El torneo en Norteamérica tiene dos efectos en tensión: por un lado, la mayor oferta de vuelos y la familiaridad del destino pueden abaratar algunos viajes; por el otro, un evento que moviliza a hinchas y familiares aumenta la demanda puntual de pasajes, alojamiento y entradas y concentra consumo en dólares. Si una fracción importante de argentinos viaja al Mundial, el saldo neto turístico puede ampliarse y tensionar coberturas cambiarias.
¿Qué señales de alivio y qué riesgos siguen vigentes?
Hay señales mixtas: la reducción del turismo emisivo en el inicio del año y el leve crecimiento receptivo son positivas para la generación de divisas, según Fundación Mediterránea y datos del INDEC. También el desbalance de -2,2 millones en los dos primeros meses es menor que el registro de 2025 (-2,6 millones) y que los picos de 2017/18, cuando el emisivo fue récord.
Pero el riesgo no desaparece: la concentración de salidas en verano y la posibilidad de un pico por el Mundial configuran un escenario en que la salida de dólares puede volver a acelerarse. Ojo que la relación de turistas (1 extranjero por cada 3 argentinos que salen, según INDEC) no se arregla por arte de magia: hacen falta incentivos para atraer y retener visitantes.
Qué debería hacer el sector privado y el Estado
Vemos tres prioridades prácticas. Primera, darle información clara a potenciales viajeros y operadores: calendarios, paquetes en pesos y opciones de pago, para reducir compras en dólares al contado. Segunda, promover la conectividad receptiva y acuerdos con aerolíneas para aumentar oferta y competir en precios; según el artículo, la mayor oferta de vuelos puede abaratar viajes y favorecer llegada de extranjeros. Tercera, herramientas temporarias de estímulo al turismo receptivo (promociones con tarjetas en pesos, campañas en mercados emisores) que conviertan el Mundial en oportunidad de ingreso de divisas.
No es menú mágico: estas medidas requieren coordinación y costos. Pero preferimos priorizar intervenciones concretas y temporarias antes que depender exclusivamente de controles cambiarios que distorsionan. Si se gestiona bien, el Mundial puede ser una fuente de divisas más que una fuga adicional.