De Monotributo a Ganancias Simplificado: cuánto pesan los anticipos
Cambiar del Monotributo al Régimen Simplificado de Ganancias puede aumentar la carga por cinco anticipos bimestrales y otros costos financieros; conviene calcular cash flow antes de decidir.
Pasarse del Monotributo categoría G (ingresos anuales de $46.200.000) al Régimen Simplificado de Ganancias no es solo una cuestión de tasas: además de Ganancias y la cuota previsional, hay cinco anticipos bimestrales estimados en $328.643,85 cada uno que actúan como un costo financiero adicional y pueden convertir una migración fiscal en un problema de cash flow (según iProfesional, 26/3/2026).
¿Conviene pasar de Monotributo a Ganancias Simplificado?
La respuesta corta es: depende. En el ejemplo de iProfesional, un monotributista puro de servicios tiene una carga anual en Monotributo de $2.365.298,76, mientras que en Ganancias Simplificado (con gastos del 30%) la suma de Ganancias más la cuota de autónomos por 12 meses llega a $2.727.327,80 (según iProfesional, 26/3/2026). Eso representa una diferencia anual de $362.029,04, o un aumento aproximado del 15,3% respecto al costo en Monotributo servicios (cálculo sobre cifras publicadas por iProfesional, 26/3/2026). Para contribuyentes que hoy facturan bienes muebles la comparación puede ser aún más favorable al Monotributo: el costo anual allí puede ser de $1.631.020,08 (según iProfesional, 26/3/2026). La decisión, entonces, no solo es tributaria sino de timing de cobros y perfil de clientes.
Cómo pesan los anticipos en la cuenta
Los cinco anticipos bimestrales son clave y conviene cuantificarlos: con el ejemplo usado, cada anticipo se estima en $328.643,85, lo que suma $1.643.219,25 en anticipos anuales (según iProfesional, 26/3/2026). Ese monto equivale, en el ejemplo, al total de Ganancias calculadas para el año (curioso punto de referencia) y funciona como un adelanto que hay que financiar hasta su vencimiento. Además, al pasar a Responsable Inscripto deberá agregarse IVA en las facturas; iProfesional toma un monto anual de IVA agregado de $6.791.400 en el ejemplo con 30% de gastos, que normalmente lo soporta la empresa cliente pero se vuelve un costo financiero si paga a 60 días (según iProfesional, 26/3/2026). Por eso, además del impuesto nominal, hay que sumar el impacto en la caja.
Ventajas y riesgos del "blindaje" fiscal
Una razón importante para optar por el Régimen Simplificado es el llamado "bloqueo fiscal" o presunción de exactitud que reduce la exposición a inspecciones sobre años anteriores y evita el control patrimonial exhaustivo; ARCA y la reglamentación de la Ley de Inocencia Fiscal son las fuentes mencionadas que explican este beneficio (según iProfesional, 26/3/2026). La declaración jurada precargada reduce carga administrativa y el pago puede tener efecto liberatorio. El riesgo es que ese alivio procesal viene acompañado de obligaciones prácticas: pasar a Responsable Inscripto en IVA, afrontar la cuota de autónomos de $90.342,38 por mes (que anualizada suma $1.084.108,56) y soportar anticipos que tensionan la liquidez (según iProfesional, 26/3/2026). Además, para adherir hay topes: ingresos anuales por debajo de $1.000 millones y patrimonio menor a $10.000 millones al 31/12 del año anterior (según iProfesional, 26/3/2026).
Qué mirar antes de decidir (y pasos prácticos)
- Simulá la caja: sumá Ganancias estimadas, 12 meses de autónomos ($90.342,38 mensuales según iProfesional), y los cinco anticipos de $328.643,85. 2) Revisá plazos de pago con tus clientes: si cobran a 60 días, el IVA que pasás por factura será un costo financiero real (según iProfesional, 26/3/2026). 3) Tené en cuenta el calendario: para 2026 el primer anticipo será en agosto por la entrada en vigencia de la Ley de Inocencia Fiscal, un corrimiento que afecta el flujo de ese año (según iProfesional, 26/3/2026). 4) Consultá con contador y simulá varios escenarios (clientes que pagan en 15, 30 o 60 días). En definitiva, el "blindaje" puede valer la pena si el alivio frente a inspecciones y la simplificación administrativa compensan el costo financiero de anticipos y la mayor carga previsional. No es una decisión de principios: es una decisión de caja.