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Choque petrolero global complica mercados mientras Argentina muestra señales positivas

El alza del petróleo y la presión sobre la inflación global chocan con una recuperación exportadora y de actividad local, pero la ventana externa es frágil.

Publicado el 25 de mayo de 2026, 08:06 hs

Choque petrolero global complica mercados mientras Argentina muestra señales positivas

La economía global se complicó por un shock petrolero: el barril pasó de US$65 a cerca de US$100, casi 50% arriba respecto del nivel previo a la guerra en Irán (según La Nación). Al mismo tiempo, la economía argentina muestra señales positivas: la inflación mensual cayó a 2,6% en abril y la actividad creció 3,5% en marzo, cifras que permiten pensar en una recuperación incipiente (según INDEC).

¿Por qué se complicó la economía global?

Vemos que el epicentro del problema es el alza sostenida del petróleo, que en los contratos de futuros de diciembre pasó de cotizar cerca de US$80 a acercarse a US$100 cuando el Estrecho de Ormuz permaneció cerrado y las negociaciones estancaron (según La Nación). Ese shock alimentó una aceleración de la inflación en Estados Unidos, donde el IPC general alcanzó 3,8% interanual desde 2,4% en febrero, y hasta medidas centradas en servicios subieron por encima de 3% (según La Nación). Los bancos centrales, entonces, actúan a la defensiva: las tasas cortas esperadas subieron y los bonos a largo plazo también se encarecieron —los rendimientos a 30 años superaron 5% en EE.UU. y se acercaron al 6% en el Reino Unido— (según La Nación). Ese cóctel complica financiación y desacelera consumo e inversión global.

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

La demanda por materias primas benefició a la región y abrió espacio para que capitales aumenten exposición a emergentes, lo que redujo spreads y riesgo país en América Latina (según La Nación). Argentina aprovechó: las exportaciones de abril marcaron un récord de US$8.914 millones y el superávit comercial llegó a US$2.711 millones, con una balanza energética positiva de US$1.402 millones (según La Nación). Además, el Banco Central compró US$8.857 millones en lo que va del año y las reservas brutas subieron a US$46.751 millones desde US$41.095 a fin de 2025 (según BCRA y La Nación). En el campo, la Bolsa de Cereales estima que la cosecha de maíz, soja y girasol sube 15,7% respecto del año pasado y el total de cuatro cultivos alcanzará casi 149 millones de toneladas, +21% interanual (según Bolsa de Cereales). Es decir: hay flujo de dólares genuinos que explican parte de la mejora.

¿Qué riesgos debemos mirar?

El principal es externo: si el shock petrolero se vuelve persistente o si las expectativas inflacionarias se desanclan, las tasas globales pueden subir de forma sostenida y cerrar la ventana de financiamiento que hoy disfruta Argentina (según La Nación). En lo fiscal, los subsidios para mitigar el impacto sobre precios domésticos presionan las cuentas públicas y pueden afectar la curva de rendimientos de largo plazo si se percibe menor sostenibilidad (según La Nación). En lo político, la incertidumbre interna siempre puede erosionar la confianza y revertir ganancias de corto plazo; además, el FMI aprobó la segunda revisión del programa pese a incumplimientos anteriores y las calificadoras ya movieron a Fitch de CCC+ a B- (según FMI y Fitch), por lo que la mejora sigue condicionada a resultados concretos.

¿Qué deberían hacer el Gobierno y los inversores ahora?

Para el Gobierno: aprovechar la ventana externa con transparencia en costos y metas fiscales, evitar paliativos permanentes y acelerar reformas que aumenten la capacidad exportadora estructural, sobre todo en energía y agro (vemos que esas ramas explicaron gran parte del repunte) (según La Nación y Bolsa de Cereales). Para los inversores: diversificar y controlar la duración de las carteras ante el riesgo de tasas más altas; privilegiar accesos claros a activos ligados a commodities y valores locales con cobertura de corto plazo si se tolera menos volatilidad. Apoyamos la autonomía financiera del inversor y la transparencia de costos, por lo que recomendamos alternativas que expliquen comisiones, liquidez y escenarios de stress (coherente con posiciones previas sobre inversiones). Finalmente, la ventana existe, pero es frágil: conviene aprovecharla con reglas claras y medidas reversibles.

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