notas

Alerta en el crédito: la morosidad sube y condiciona la expansión del financiamiento

La mora alcanza 10,6% en préstamos a familias y 6,4% promedio del sistema; eso aumenta la selectividad y eleva el costo del crédito, según datos del mercado y el BCRA.

Publicado el 22 de marzo de 2026, 08:02 hs

Alerta en el crédito: la morosidad sube y condiciona la expansión del financiamiento

La morosidad del crédito se volvió una luz de alerta: la mora promedia 6,4% en el sistema y alcanza 10,6% en los préstamos a familias, según datos del BCRA. Este salto presiona la oferta, encarece el financiamiento y cambia la naturaleza del mercado: menos riesgo por cantidad y más por calidad de cartera.

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

Los bancos están endureciendo los criterios de originación y revisando carteras. La suba de la mora obligó a mayor selectividad en los préstamos y a fortalecer modelos de gestión de riesgo, según ejecutivos citados por La Nacion. Para muchos hogares la alternativa fueron las fintech: los incumplimientos en préstamos no bancarios superan el 30%, según la misma fuente. Eso explica por qué para un buen cliente la TNA bancaria puede rondar 60% con un CFT superior a 90%, mientras que en una billetera virtual la TNA llega al 143% y el CFT al 400% (según La Nacion). El efecto en la renta variable financiera fue inmediato: las entidades que cotizan en Bolsa vieron ajustes en precio por la percepción de mayor riesgo. En síntesis, la expansión de 2025 dio paso a una etapa de normalización con mayor prudencia en oferta y demanda.

¿Qué pueden hacer las familias y los bancos?

Para las familias la regla básica es ordenar prioridades y evitar créditos de corto plazo con tasas usureras. Los bancos, por su parte, apuran herramientas de prevención: monitoreo temprano, modelos predictivos y ofertas de refinanciación, según fuentes de Santander y Galicia citadas por La Nacion. A nivel regulatorio, el BCRA habilitó el descuento automático de cuotas sobre la cuenta sueldo y creó el Cobro con Transferencia (CCT), que limita la relación cuota/ingreso al 30% en la originación y debería estar operativo a fines de agosto, según la entidad. Estas herramientas buscan reducir el riesgo de impago y, en teoría, bajar tasas. Es clave que la implementación sea transparente y digitalizada: automatizar cobros sin controles claros puede resolver parte de la mora pero genera riesgos de sobreexposición si no se acompaña con educación financiera y facilidades de refinanciación.

¿Qué hay que mirar en 2026?

Tres variables van a marcar el año: estabilidad macro, recuperación del ingreso real y profundidad financiera. PwC mostró que el crédito de consumo pasó de alrededor de 3,5% del PBI en 2023 a más de 5,5% en 2025, lo que explica parte del ajuste actual. Moody's espera un deterioro adicional de la morosidad en el corto plazo y luego una estabilización hacia mediados de 2026 (segun Moody's). También hay una oportunidad en el crédito en dólares: los préstamos en esa moneda crecieron 422% entre fines de 2023 y fines de 2025 hasta US$ 19.275 millones, mientras que los depósitos en dólares rondan US$ 40.000 millones (segun La Nacion). Eso abre posibilidad de fondeo, pero exige reglas claras sobre a quién se le prestan esos dólares para evitar descalces cambiarios.

Cerramos con lo práctico: el sistema tiene espacio para crecer, pero la expansión sostenible depende de plazos más largos, transparencia en instrumentos como el CCT, digitalización de procesos de cobro y soluciones de refinanciación sin fricción. Sin confianza y sin plazo, la tasa y la morosidad seguirán marcando el ritmo.

← Volver a notas